Importancia del Jaguar en Chiapas

En la cultura Maya, el jaguar era denominado Balam o Chac y era símbolo de poder. La gente que utilizaba vestimenta de jaguar poseía autoridad en la sociedad, por lo general representada en los códices. El Dios del Sol se transformaba en jaguar para poder viajar durante la noche por el mundo de los muertos. La piel moteada de este bello felino, representa las estrellas. Así también identifican al jaguar con el número nueve, simbólico número de los sitios del inframundo. El dios felino es así “Señor de lo de abajo”. Es también la tierra que, con sus fauces abiertas, devora al sol entre las extenuadas luces del crepúsculo.

Para los mayas extender una piel de jaguar es como extender el cielo de una noche constelada. El tigre o jaguar que ha jugado un papel sumamente preponderante en muchas culturas tradicionales de Chiapas, es uno de los personajes principales en las danzas de varios grupos étnicos; como la del Gigante, o Danza del Calalá, que se lleva a cabo en el municipio de Suchiapa, el jueves de Corpus Christi

La esencia mítica del jaguar

Los gobernantes necesitaban distinguirse del resto de la población y para mostrar su origen felino practicaron en sus descendientes la deformación craneana que evidenciaba su cercanía al jaguar.

A través de diversas manifestaciones culturales la memoria de la población indígena es dominada por la poderosa figura del jaguar. Como lo señala el Popol Vuh, los astros, los héroes gemelos originales y los primeros hombres creados por los dioses, los hombres – jaguares, son los antepasados comunes de todos aquellos individuos asociados a las esferas del poder.

Los gobernantes necesitaban distinguirse del resto de la población y para mostrar su origen felino practicaron en sus descendientes la deformación craneana que evidenciaba su cercanía al jaguar.

Si comparamos un cráneo del jaguar con uno humano que presente este tipo de alteración, observamos la correspondencia y la gran semejanza que existe entre ambos. Con este tipo de modificación el individuo se transformaba físicamente en felino, evidenciando la directa relación con el jaguar como ancestro y la pertenencia al linaje de los guerreros o de los gobernantes.

En la antigüedad, algunos centros ceremoniales de Mesoamérica asociaban al jaguar con otros animales para realizar ofrendas en sus rituales. Otra muestra de la importancia que representa el jaguar para la sociedad prehispánica, era la realización de entierros individuales de este felino, desempeñada dentro de sus prácticas religiosas.

Por la importancia que representa este felino en el estado de Chiapas, el Museo Regional, situado en las inmediaciones del Teatro “Emilio Rabasa” de Tuxtla Gutiérrez, mantiene abiertas las puertas de su Sala de Exposiciones Permanentes, donde alberga la muestra “El jaguar prehispánico: huellas de lo divino”, para todo el público que desee disfrutar de la interesante recopilación de piezas arqueológicas que representan al jaguar en diferentes formas.

A través de esta muestra puede constatarse la esencia mítica del jaguar manifiesta en objetos que acompañaban a los dignatarios en sus entierros; algunas de sus representaciones aparecen en instrumentos musicales, incensarios y sahumadores que, junto con las esculturas en piedra, utensilios, recipientes, máscaras y figurillas olmecas, integran una importante colección de vestigios arqueológicos del felino sagrado.

¿Sabías qué? El jaguar, es el felino más grande de América y el tercero en el mundo (después del león y el tigre), es también el único representante del género Panthera encontrado en este continente, habita desde lugares casi desérticos como el Desierto de Arizona o el altiplano mexicano hasta selvas tropicales como el Amazonas.

El jaguar: felino sagrado para culturas prehispánicas

Desde la época prehispánica, en las culturas mesoamericanas aparece representado el jaguar como una deidad; es decir, que para nahuas, olmecas y mayas, este felino era considerado un Dios, un símbolo sagrado.

Las primeras evidencias arqueológicas de este hecho corresponden al período olmeca (1200 a. C. – 200 d. C.), y sus huellas pueden ser rastreadas en sitios arqueológicos de los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo, Guerrero y Veracruz, entre otros.

Por lo que respecta a las etnias asentadas en Chiapas, en ellas se evidencia la esencia mítica del jaguar y su representatividad simbólica, que han trascendido a través de los siglos hasta nuestros días y se manifiesta en el arte y los rituales de los pueblos indios.

Chiapas es un territorio Maya donde el jaguar es símbolo de astucia, fuerza y sabiduría; los dirigentes y líderes de cada pueblo se vestían con pieles de jaguar y utilizaban sus colmillos y garras como amuletos para sus ritos iniciáticos, y sólo aquellos que habían pasado por la iniciación eran llamados Guerrero Jaguar.

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