Son 5 los Miradores que nos regalan una impresionante vista del majestuoso Cañon del Sumidero, basta con recorrer una carretera bien trazada, con dos amplios carriles, que permite el acceso a vehículos; ésta recorre en forma ascendente las colinas frente a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, para luego adentrarse hacia el lado oeste de las paredes del cañón; a lo largo de todo el trayecto, se desprenden pequeños caminos que van hasta los miradores: La Ceiba, La Coyota, El Roblar, El Tepehuaje y Los Chiapa, este último ubicado a 22 km de distancia de la capital del estado.

Todos los días desde el reconocido Parque de la Marimba, a partir de las 10:00 am sale un tour que recorre estos cinco miradores, que le regalan una experiencia de altura y de impresionante vista del cañon. El tiempo de recorrido es de tres horas, deteniendose el tiempo necesario para apreciar la vista desde estos miradores que son la ventana de esta gran maravilla natural.

Desde el primer mirador, “La Ceiba”, se vislumbra hacia la derecha Chiapa de Corzo, y ya en un plano más cercano se percibe con claridad cómo las paredes van tomando altura paulatinamente y el río Grijalva queda apenas como una superficie móvil, a través de la cual las lanchas se adentran en los desfiladeros con sus visitantes.

 Desde el segundo mirador, “La Coyota”, se observan las proporciones de las inmensas paredes; tan altas resultan ser, que sólo se iluminan cuando el sol se encuentra en el cenit, pues fuera de esos momentos unas a otras se obstruyen el paso de la luz y esto, claro, determina la cantidad y tipo de vegetación que albergan, pues ésta varía de acuerdo con las condiciones de humedad existentes, la exposición al sol y los tipos de suelo en donde sujetan sus raíces.

En el mirador del “Roblar” es preciso caminar por un largo sendero empedrado entre árboles y arbustos, que se presta para contemplar las aves y otras especies de fauna, que deambulan normalmente por la selva baja y mediana que llega hasta los acantilados. Desde la terraza, las vistas de las paredes siguen siendo impresionantes y la vegetación, que se afianza para no caer, resalta aún más las enormes rocas verticales.

El mirador “El Tepehuaje”, el cuarto del recorrido, permite ver gran cantidad de aves que se balancean, apenas con extender sus alas, por las corrientes de aire que transitan por la parte alta del cañón. Seguramente podrás observar las dos especies de zopilotes más comunes, el de cabeza gris (Coragyps atratus) y el de cabeza roja (Cathartes aura), que son algunas de las aves más conspicuas, sobre todo en las partes altas, pues anidan en las oquedades que las paredes del cañón ofrece, sin que tengan las molestias que otros depredadores les causan a sus polluelos en otras circunstancias.

El mirador “Los Chiapa”, en donde también se aloja el restaurante “El Atalaya”, el último por estar localizado en uno de los recodos más pronunciados que las paredes forman, prácticamente permite observar el cauce del río en unos noventa grados, que desaparece a la izquierda, en una superficie confinada cientos de metros por debajo del mirador

Los servicios que brinda el restaurante la Atalaya es de alimentos y venta de artesanías.

 

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